A todos aquellos que han sido o pueden ser afectados por causa del aborto. Y cuando decimos todos, “es todos sin excepciones”.

Día a día estamos más convencidos del profundo daño que hace el aborto a la mujer y la familia y la sociedad, simplemente no podemos negarnos a ayudar a quienes lo necesiten.

Comenzando por la mamá y el bebé, cuando es posible el padre del bebé, la familia y finalmente pero no menos importante, quienes lo promueven, lo han practicado e incluso se han lucrado de él.

Para ello, hemos desarrollado varios programas enfocados en 3 líneas de trabajo, La Acción para menguar las necesidades materiales que disparan la decisión de abortar. La Palabra con la cuál buscamos sensibilizar, prevenir y develar la maldad que promueve la cultura de la muerte y La Oración que es tan necesaria para hacer nuestra labor y encontrar verdadera Paz, Esperanza y Alegría.